
En un artículo publicado en su blog personal, Trahtemberg sostiene que mientras distintos sectores políticos, religiosos y educativos discuten el contenido de la nueva normativa del Minedu, los estudiantes ya consumen información sobre sexualidad a través de plataformas como TikTok, Instagram, YouTube o Reddit.
Según advierte, en esos espacios digitales los adolescentes encuentran desde contenidos educativos útiles hasta mitos, desinformación, pornografía presentada como orientación sexual e influencers sin preparación profesional. Para el especialista, el problema no radica únicamente en la existencia de esos contenidos, sino en que las redes sociales utilizan formatos y lenguajes más cercanos a las nuevas generaciones que muchos colegios.
Trahtemberg cuestiona enfoque de la nueva educación sexual
El análisis de León Trahtemberg aparece pocos días después de la aprobación de los nuevos lineamientos del Minedu, normativa que ha sido respaldada por sectores conservadores y cuestionada por especialistas en educación y derechos humanos.El educador señala que el nuevo reglamento parecería responder más a presiones políticas e ideológicas que a criterios pedagógicos modernos. En su opinión, la norma transmite la idea de que únicamente existen dos identidades posibles -hombre y mujer-, lo que, según afirma, invisibiliza otras orientaciones sexuales y estructuras familiares presentes actualmente en la sociedad peruana.
El especialista advierte que esa visión podría profundizar la sensación de exclusión que enfrentan algunos adolescentes, especialmente aquellos que forman parte de comunidades trans o que viven en entornos familiares distintos al modelo tradicional heterosexual.
“La escuela no puede educar negando la realidad social que viven sus estudiantes”, sostiene el educador en su publicación, donde también remarca que los alumnos conviven diariamente con familias ensambladas, divorcios, madres solteras, parejas del mismo sexo e identidades diversas.
Para el analista, intentar invisibilizar esa complejidad no elimina su existencia, sino que deja a muchos adolescentes sin herramientas para comprender su entorno y construir relaciones saludables.
Redes sociales y algoritmos en la educación sexual
Uno de los puntos centrales del análisis de Trahtemberg es el impacto que tienen actualmente las plataformas digitales en la formación de opiniones y creencias sobre sexualidad.El educador cita un reciente artículo de The Conversation que describe cómo algunas marcas comerciales vinculadas a productos sexuales, como Durex o Platanomelón, se han convertido en referentes de información para jóvenes de las generaciones Z y Alfa.
De acuerdo con el artículo mencionado, esas cuentas digitales responden dudas frecuentes, desmontan falsas creencias y abordan temas vinculados a relaciones afectivas, consentimiento o sexualidad utilizando códigos comunicativos más cercanos a los adolescentes.
Para el especialista, el avance de estos contenidos evidencia que la escuela ya no compite únicamente con libros o docentes, sino con algoritmos diseñados para captar atención emocional de manera permanente.
El especialista considera que allí surge uno de los mayores desafíos para el sistema educativo peruano: la dificultad de conectar con estudiantes que consumen información inmediata, audiovisual y altamente personalizada.
“Cuando el colegio dice A y TikTok dice B, muchos estudiantes terminan creyéndole a TikTok”, advierte el educador. Según explica, esto no necesariamente ocurre porque las redes sociales tengan siempre la razón, sino porque logran reconocer dudas, emociones y temas que muchas veces la escuela evita abordar.
Debate sobre diversidad y salud socioemocional
La publicación de los nuevos lineamientos del Minedu también abrió un debate sobre diversidad, inclusión y salud mental en las escuelas.En su análisis, León Trahtemberg sostiene que una educación sexual moderna debería enfocarse en desarrollar pensamiento crítico, responsabilidad afectiva y respeto hacia la diversidad humana.
El especialista cuestiona que la discusión pública se haya polarizado entre sectores que buscan imponer posiciones ideológicas opuestas, mientras se deja de lado la necesidad de preparar a los adolescentes para interpretar críticamente la información que reciben en internet.
Asimismo, considera que el problema actual no es si los jóvenes reciben educación sexual, sino quién está moldeando sus creencias y percepciones sobre relaciones humanas, afectividad y sexualidad.
Para el educador, los algoritmos de plataformas digitales priorizan contenidos que generan clics, reacciones y polarización, lo que podría influir en la manera en que los adolescentes construyen su visión sobre estos temas.
En ese contexto, cuestiona que el Minedu no incorpore una estrategia más amplia de alfabetización digital y acompañamiento emocional frente al entorno tecnológico que enfrentan diariamente los estudiantes.
La polémica por la Resolución Viceministerial 085-2026-MINEDU
La Resolución Viceministerial N.° 085-2026-MINEDU fue publicada recientemente por el Ministerio de Educación y establece nuevos lineamientos para abordar la educación sexual en las instituciones educativas.El documento señala que la enseñanza deberá tener una base científica, biológica y ética, y ha sido defendido por grupos que cuestionaban el enfoque de Educación Sexual Integral implementado en años anteriores.
Sin embargo, distintos especialistas han advertido que la nueva normativa podría reducir el abordaje de temas relacionados con identidad de género, diversidad sexual y reconocimiento de distintas estructuras familiares.
En medio de esa controversia, el análisis de León Trahtemberg coloca el foco en otro escenario: el entorno digital donde los adolescentes reciben información diariamente sin supervisión pedagógica.
El educador concluye que la escuela enfrenta actualmente una competencia desigual frente a plataformas digitales que funcionan de manera constante y que poseen una enorme capacidad para influir emocionalmente en los jóvenes.
Desde esa perspectiva, sostiene que cualquier discusión sobre educación sexual debería considerar no solo los contenidos oficiales aprobados por el Minedu, sino también el ecosistema digital que moldea la vida cotidiana de millones de estudiantes.




Comentar esta noticia