
En su pronunciamiento, el Pontífice advirtió que la creciente concentración de poder en sectores tecnológicos, económicos y militares constituye un riesgo para la participación de los ciudadanos y la estabilidad global. Según indicó, este fenómeno puede debilitar la representación democrática y afectar la convivencia entre las naciones.
Advertencia sobre el poder y la democracia
El mensaje remarca que la autoridad legítima no se sustenta en la acumulación de recursos o influencia, sino en el ejercicio responsable guiado por la sabiduría y las virtudes. En ese marco, se subraya que la justicia, la fortaleza y la templanza cumplen un rol determinante para evitar abusos en la toma de decisiones.El Papa sostuvo que la democracia funciona como un mecanismo que reconoce la dignidad humana y promueve la participación en el bien común. Sin embargo, alertó que, cuando pierde su base ética, puede derivar en formas de dominación, ya sea por mayorías sin límites o por grupos con alto poder económico.
Impacto global de la concentración de poder
El análisis se extendió al ámbito internacional, donde el Pontífice observó que las relaciones entre países atraviesan un periodo de transformación marcado por tensiones estratégicas y cambios en las alianzas. En este escenario, insistió en que un orden global equilibrado no puede depender únicamente de la distribución del poder o de criterios técnicos.“La concentración de poder en pocas manos limita la participación democrática y pone en riesgo la concordia internacional”, señaló el mensaje, al referirse al impacto de los grandes actores económicos y tecnológicos.
Ética y cooperación internacional
El Papa también planteó la necesidad de revisar las estructuras de cooperación global bajo principios como la subsidiariedad, promoviendo una mayor inclusión de las comunidades en la toma de decisiones. En esa línea, propuso fortalecer una cultura de reconciliación que permita enfrentar la indiferencia y la fragmentación social.Finalmente, el mensaje destacó que el ejercicio del poder debe orientarse hacia la construcción de paz y el fortalecimiento de instituciones que respondan a las necesidades de las personas, en un contexto de cambios que impactan tanto a nivel local como internacional.




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